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Escala 222

caratula ´Lo pequeño es hermoso´ E. F. Schumacher

La relación entre el hombre y la arquitectura dista mucho de aquella entre usuario y objeto. Si bien la arquitectura se ha entendido tradicionalmente como contenedora de objetos y acciones humanas, raramente es vista en sí misma como una cosa más, pues la vivencia espacial forma parte inseparable de nuestro ser, nos ayuda a construir nuestra imagen del mundo y, como principal mediadora en la relación hombre naturaleza, nos es de tal manera específica, que muchas veces la entendemos como aquello que nos separa de cuanto nos rodea.

Los proyectos que presentamos en esta edición tienen en común una forma de mirar la práctica de la arquitectura como una actividad mental, más que como un simple oficio. Al prescindir de relaciones de carácter urbano, los objetos que conforman este número despliegan la naturaleza específica de la arquitectura y los procesos de configuración de sus formas, desde la manipulación espacial hasta los más concretos énfasis en los sistemas constructivos.

Mal haríamos en llamar a esta una arquitectura del lugar, es, de una manera simple, una arquitectura atenta a las condiciones específicas, geográficas y climáticas, que se presentan a sus diseñadores. Un buen número de ellas se implanta en condiciones no urbanas, vuelven sobre la antigua discusión del humanismo, entre naturaleza o arquitectura, un diálogo que para el mundo moderno marcó la producción de obras con gran impacto visual, escultóricas, abstractas, que fueran blancos de la crítica de una generación que sentía la distancia que nuestro continente guarda con lo europeo, que buscó enfatizar los historicismos y tipologías tradicionales, regionales, como una forma de proteger la cultura local en todos sus ámbitos.

Sin embargo, atrás quedan las densidades conceptuales que marcaron las décadas finales del siglo XX, estas formas con uso exploran los límites del objeto arquitectónico acercándolo a la escultura abstracta, hacen evidente que la tabula rasa de la modernidad no se dirigió a la historia sino a la cultura regional, un primer intento de globalizar una noción de futuro característico del pensamiento humanista de nuestros ancestros modernos. Son muestras de una modernidad habitada, transformada, que se ha vuelto específica del pensamiento culto que caracteriza al quehacer arquitectónico.

En los ejercicios de diseño que presentamos, los arquitectos invitados prescinden de lo superfluo para centrarse en la materia densa de la que está hecha la arquitectura, nos encontramos en el campo de la experimentación con modelos, en ejercicios de diseño puro, en los que la arquitectura contemporánea pone en la mesa su vocación plástica, tácita, dejando a un lado viejas y anquilosadas polémicas en torno al carácter del lenguaje de nuestra arquitectura para centrarse en el valor icónico del volumen. Es sin duda una dinámica que participa de la globalización de la práctica profesional, sobre la que tendencias e influencias internacionales median la producción de la forma local.

Como campo de ensayo, esta escala mínima nos pone en presente su alta intencionalidad, desde la especificidad del oficio estos manifiestos de arquitectura expresan la posición de jóvenes prácticas frente a la crisis económica: sobrevivir a un sistema de hiperconsumismo de la imagen para seguir una utopía, la que señala el deseo, la que centra sus esfuerzos en salvar a un planeta sometido al despilfarro. Si bien este formato guarda cierta relación con las carencias económicas que limitaron el crecimiento latinoamericano durante el siglo XX, muestra igualmente que lo pequeño puede tener un alto impacto si lo material no limita el amplio espectro de nuestros sueños, la intensidad de estas obras, que median entre lo anhelado y lo posible, demuestran la calidad de lo producido desde nuestro continente, arquitecturas mínimas de alto contenido que ponen en evidencia que nuestro oficio está, antes que en un esfuerzo estético por el logro de la abstracción, en una disciplina del pensamiento.

En este sentido, la escala no parece ser el asunto, seguramente la obra de este formato, antecede las producciones de mayor tamaño; es una cuestión de método, que expresa la relación entre arquitecto y sociedad, entre hombre y naturaleza, desde la intimidad que caracteriza el quehacer de un oficio llamado a transformarse para sobrevivir a las metas de una sociedad moderna que hoy sabemos inalcanzables.

Redacción Escala.

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5 Escala 222 - Galería Adriana Varejao
6 Escala 222 - Casa Río Bonito
7 Escala 222 - Capilla de la Piedra
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10 Opinion Escala 222

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